1. Toma la decisión de desengancharte.
En mi libro hay tres interrogantes que te ayudan a detectar
si necesitas desengancharte. Si tu respuesta es sí a alguna de las siguientes preguntas,
necesitas desengancharte del azúcar para sentirte pleno y perder peso sin
“dolor”.

La primera es una cuestión de diabetes.
¿Tienes prediabetes o diabetes tipo 2? (el 90% de los americanos
aún no han sido diagnosticados).
¿Tienes grasa en el vientre?
¿Tienes sobrepeso?
¿Tienes problemas para perder peso con las dietas bajas en
grasa?
¿Tienes triglicéridos altos, bajo HDL (colesterol bueno) o
te han dicho que tienes los niveles de azúcar en sangre algo altos?
La segunda es una cuestión de adicción a la comida.
¿Comes aún sin sentir hambre?
¿Te siente mega empachado después de comer?
¿Te sientes mal con tus hábitos alimenticios o evitas
ciertas actividades debido a tus comidas?
¿Tienes síntomas de abstinencia si dejas de comer azúcar o
harinas?
¿Necesitas más y más de la misma comida insana para sentirte
bien?
La tercera es una
cuestión SCM (o cuestión tóxica).
SCM viene de Sentirse Como una Mierda. El síndrome de SCM
comprende una lista de síntomas que incluye hincharse, gases, reflujos,
intestinos irritables, dolor muscular o articular, neblina mental, problemas de
humor o de memoria, síntomas alérgicos, etc.
Muchos de nosotros tenemos el síndrome de SCM y no nos damos
cuenta que estamos sólo a unos pocos día de la salud y la felicidad.
2. Hazlo de golpe.
No hay manera de llevar una verdadera adicción psicológica
si no se erradica completamente. Los adictos no pueden tomar sólo una raya de
cocaína o sólo una copa. Hazlo de golpe. Pero no tienes que alarmarte, porque
si sigues estas 10 ideas, vas a resetear automáticamente tus neurotransmisores
y hormonas.
Para de consumir azúcar en todas sus formas, productos con
harinas y edulcorantes artificiales que causan más ansia, ralentizan tu
metabolismo y provocan la acumulación de grasa. Deshazte de cualquier cosa con
grasas trans o hidrogenadas y MNO (mirar los nombres ocultos). Preferiblemente
evita cualquier comida que venga en una caja, envase o lata, o que tenga una
etiqueta. En cambio, pégate a toda esa comida fresca y real.
3. No te bebas las calorías.
Cualquier forma de calorías en azúcar líquido es peor que
cualquier alimento sólido con azúcar y harinas. Piensa que va directo a tu
hígado, y se acaba convirtiendo en una fábrica de acumular grasa en tu panza.
No te hace sentir lleno, así que comes más durante todo el
día y tienes ansias de más azúcares y carbohidratos. También es una enorme
fuente de calorías en tu dieta.
Esto incluye gaseosas, zumos que no sean zumos vegetales,
bebidas isotónicas y tés o cafés edulcorados.
20 onzas de gaseosa (unos 570 gr) contienen 15 cucharillas
de azúcar, el Gatorade contiene 14 cucharillas de este chisme en una botella.
Una lata de gaseosa al día incrementa la posibilidad de que un niño desarrolle
obesidad en un 60%, y que una mujer desarrolle diabetes tipo 2 en un 80%. Mantente alejado.
4. Energiza el día con proteínas.
Proteínas, proteínas y proteínas en cada comida
(especialmente en el desayuno), es la llave para conseguir unos niveles de
azúcar e insulina equilibrados en la sangre y atajar los antojos. Empieza el
día con toda una granja de huevos si hace falta, o con un batido de proteínas.
Consume nueces, semillas, huevos, pescados, pollo o carne (alimentada
con pasto) en cada comida. Una porción tiene que tener de 4 a 6 onzas (de 113 a
170 gr), o el tamaño de la palma de tu mano.
5. Come carbohidratos ilimitados (de los buenos).
Sí, es correcto, carbohidratos ilimitados. ¿Sabías que las
verduras son carbohidratos? Y debes de comer todos cuantos quieras. Sí, tiene
trampa.
Me refiero a los vegetales libres de almidón, como los de
color verde, cualquiera de la familia del brócoli (coliflor, col rizada,
repollo), espárragos, judías verdes, champiñones, cebolla, calabacín, tomate,
hinojo, berenjena, alcachofas y pimientos; por nombrar algunos.
Evita las patatas, el boniato, la calabaza y la remolacha,
sólo por 10 días. Evita también las judías y cereales en esos 10 días. Esto
potenciará el resultado, así que perderás peso y te sentirás genial.
6. Combate el azúcar con grasa.
La grasa no te hace engordar, el azúcar sí. La grasa te
sacia, equilibra tu azúcar en sangre y aporta energía a tus células. Toma
grasas saludables con las proteínas en cada comida y snack, incluyendo nueces y
semillas (que también contienen proteínas), aceite de oliva virgen extra, mantequilla
de coco, aguacates y grasas omega 3 del pescado.
7. Estate preparado para emergencias.
Nunca desearías estar en plena emergencia de atracón, cuando
tus niveles de azúcar están decayendo, y te encuentras en un desierto
alimenticio tan grande como un aeropuerto, pero entre convenientes tiendecitas,
restaurantes de comida rápida o máquinas expendedoras. Necesitas un
pack de emergencia. Yo llevo siempre uno conmigo, y está lleno de proteínas, grasas
saludables, y buenos snaks, de manera que nunca tendré que arrepentirme de una
mala elección. Esto es a lo que me refiero:
Paquetitos de mantequilla artesanal de nuez y coco
Almendras, nueces y semillas de calabaza
Salmón o pavo seco
Una lata de salmón o sardinas
Arándanos sin azúcares añadidos
8. Cambie su angustia para desestresarse.
Si estás estresado, tus hormonas enloquecen, tu cortisol
aumenta y te da sensación de hambre, causa acumulación de grasa en la tripa, y
puedes desarrollar diabetes tipo 2. Algunos estudios demuestran que las
inspiraciones profundas activan un nervio concreto, llamado el nervio vago, que
modifica tu metabolismo quemando la grasa almacenada y sacándote rápidamente
del estado de estrés. Y todo lo que tienes que hacer es tomar respiraciones
profundas.
Prueba mi truquillo de Descanso de Cinco Respiraciones. Es
algo que puedes hacer en cualquier sitio, a cualquier hora. Simplemente toma
cinco respiraciones profundas lentamente (contando hasta cinco al inhalar, y de
nuevo cinco al exhalar). Eso es todo. Hazlo antes de cada comida y mira qué
pasa.
9. Apaga el fuego (de la inflamación).

Otros estudios demuestran que la inflamación hace disparar
desequilibrios en los niveles de azúcar, resistencia a la insulina, prediabetes
y diabetes tipo 2. Las fuentes más comunes de alimentos inflamatorios, a parte
del azúcar, las harinas y las grasas trans, están escondidas tras la sensibilidad
a los alimentos.
Los culpables más habituales son el gluten y los
lácteos. Frecuentemente tenemos antojo
de aquellos alimentos a los que somos alérgicos, sin ellos nos sentimos
piojosos y queremos más.
Elimina el gluten y los lácteos por 10 días. Alejarse de
ellos no es fácil, pero después de 2 o 3 días sin ellos sentirás que tienes
energías renovadas. Libérate de los antojos y verás tus síntomas habituales
desaparecer.
10. Échate tu Zzzzzzz.
Al dormir poco aumentan tus anhelos de azúcar y
carbohidratos al alterarse las hormonas del apetito. En algunos estudios
realizados en humanos, en los que privaron a estudiantes de dos horas del sueño
diario recomendado, ocho horas, se incrementaban las hormonas del apetito y los
antojos de azúcar y carbohidratos, y decrecían las hormonas supresoras de éste.
Necesitas más energía si no duermes, así que instintivamente
te diriges a los azúcares de rápida absorción. El descanso es la mejor manera
de evitar comer peor de la cuenta; literalmente puedes olvidarte de tus antojos
y tu sobrepeso.