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| Photo credit: De Visu/Shutterstock |
Considerada por muchos como una actividad de jipis, la
meditación ha sido practicada por el hombre desde hace cientos de años, y por
buenas razones: ha sido probada contra el estrés, estimula la memoria,
aumenta el buen humor e incrementa el autoconocimiento. Y cada vez se hace más evidente que estos
efectos beneficiosos son duraderos, y no un simple resultado de la relajación.
Los estudios muestran que ocho semanas practicando la
meditación, puede producir cambios significativos en regiones del cerebro
relacionadas con la atención y la integración emocional. Pero lo interesante
recae en cómo esta práctica parece afectar de manera diferente al cerebro de
hombres y mujeres. Según un nuevo estudio, la meditación produce cambios en
diferentes regiones del hipocampo relacionadas con el aprendizaje, la memoria y
la emoción; según la practique un hombre o una mujer.
Para llegar a esta conclusión, los científicos de la
Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), estudiaron a 60 hombres y
mujeres, la mitad de los cuales eran meditadores y la otra mitad individuos
semejantes normales (llamados individuos control). Los voluntarios
pertenecientes al grupo de los meditadores llevaban realizando esta práctica de
5 a 46 años, con una media de 20 años; pero esto no reportó diferencias
significativas entre hombres y mujeres dentro de este grupo.
Los investigadores se enfocaron especialmente en el
hipocampo, ya que estudios anteriores sugerían que los cambios en esta
estructura cerebral producidos por la meditación, pueden ser mensurables, por
ejemplo, el incremento de su volumen o sus tejidos, así como de la materia
gris. Ya se sabe que existen numerosas diferencias en el hipocampo de hombres y
mujeres, pero los investigadores quisieron saber si los efectos de la
meditación se manifiestan diferencialmente en el hipocampo de ambos sexos.
Para ello, el equipo de investigación usó imágenes por
resonancia magnética (IRM) para escanear el cerebro de ambos grupos y analizar
la anatomía de sus hipocampos. Aunque los investigadores no encontraron
diferencias significativas en el total de volumen cerebral de los meditadores y
los individuos control, encontraron que aquellos que meditaban mostraban
cambios significativos en su hipocampo, como un mayor volumen y una mayor
densidad de la materia gris.
De mayor importancia fue que dichos cambios eran diferentes
en hombres y en mujeres. Por ejemplo, mientras que los cambios se daban
aparentemente en ambos hemisferios del hipocampo del hombre, los efectos eran
más pronunciados en el hemisferio izquierdo. Las mujeres, sin embargo,
mostraron cambios casi exclusivamente en el derecho. Éste es el primer estudio
que aporta algo de luz a la existencia detales diferencias específicas entre
sexos. Los descubrimientos han sido publicados en Frontiers in Psychology.
Debido a que los investigadores han estudiado
específicamente a los meditadores vs no meditadores, no es posible afirmar que
la meditación conduzca de manera asertiva a tales cambios, o si son, por otro lado,
debidos a la diferenciación genética entre hombres y mujeres. Sin embargo, el
equipo señala que los resultados pueden sugerir que el hipocampo es influido de
manera diferente en hombres y mujeres ante prácticas de toma de conciencia como
la meditación.
Una manera más exhaustiva de estudiar los cambios asociados
a la meditación, sería el seguimiento de los participantes a lo largo de tiempo,
iniciando el estudio antes de que éstos adoptaran la práctica de la meditación,
y así poder comparar sus cerebros con un grupo control a lo largo de los años. Además, los autores del estudio anotan que sería interesante extender este
estudio, examinando otras estructuras cerebrales, en lugar de sólo una en
concreto.
Este artículo ha sido publicado originalmente por I fucking love science! Leer artículo original de Justine Alford.
[H/T:PsyPost]

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