miércoles, 24 de junio de 2015

¿Por qué los españoles se cagan en el mar?


Los españoles las usas diariamente, pero frecuentemente no saben nada sobre sus orígenes. Se enfadan y exclaman “me cago en la mar” (I shit in the sea), hacen algo torpemente y dicen “llevo una torrija encima” (I´m walking around with a fried slice of milk soaked bread on my head).
Incluso dicen cosas como “pollas en vinagre”, lo que es particularmente difícil de explicar a los no españoles, y que podría traducirse como “pickled dicks”.

El hispano hablante medio de la península ibérica no puede parar de sacar tales expresiones de su boca, pero para otras personas, éstas pueden ser verdaderamente chocantes.

Esto es precisamente lo que le sucedió 10 años atrás a Héloïse Guerrier, quien se graduó en estudios hispánicos en París, se mudó a España, y ahora codirige una editorial de comics llamada Astiberri.
“Me fascinaron esas expresiones hechas que, aisladas de su contexto, o para alguien de fuera, suenan muy estrambóticas. Me quedaba noqueada”, recalcó.

Así que ella decidió explorar los orígenes de estas expresiones y apuntó sus descubrimientos en un libro, con ilustraciones realizadas por David Sánchez, un autor de la editorial de comics.
“Cuando te paras a pensar detenidamente en las palabras que forman estas expresiones idiomáticas” cuenta Héloïse, “te das cuenta que hay un salto importante entre significado literal y significado figurado, y de allí surge la gracia de todo”, afirma.

Éste fue el comienzo de Con dos huevos (With two eggs), un trabajoso libro de clasificaciones que combina curiosidades etimológicas con imágenes hilarantes que describen algunas de las situaciones absurdas creadas por el lenguaje popular español.

Sin embargo, Con dos huevos no dio lugar a acapararlo todo. “Como quedaron muchas expresiones en el tintero, decidimos llevar a cabo un segundo recopilatorio de expresiones castizas tronchantes, Cagando leches”.
“Mi objetivo en este trabajo era ser muy literal”, explica David Sánchez, cuyas ilustraciones añaden un toque de humor, “intentar no ser gracioso o hacer caricaturas, aunque es verdad que el tono de las ilustraciones es más humorístico”.

¿Qué hace a estas expresiones diferentes a las de otros países? ¿Usan los españoles un lenguaje más obsceno que los franceses o los ingleses? La respuesta breve es: sí.
“Cada lengua tiene sus expresiones hechas”, explica Héloïse, “tipo ´it´s raining cats and dogs´ (están lloviendo perros y gatos) en inglés y ´construire des châteaux en Espagne´ (construir castillos en España) en francés; pero me parece que las expresiones del lenguaje coloquial en castellano son bastante más crudas y contundentes”.

Otro asunto que capta mi atención, es que según ella “bastantes expresiones se relacionan con lo escatológico, la comida o la religión. Creo que las expresiones coloquiales populares dicen bastante sobre una cultura, su tabúes y sus obsesiones”.
Piénsalo la próxima vez que digas “hostias como panes” (consecrated wafers the size of bread loaves) o “cágate, lorito” (take a dump, little parrot).

Otra cosa que llama la atención de Cagando leches es el modo en el que la lengua española crea con naturalidad imágenes raras y enrevesadas.
“Me llamaba la atención el lado surrealista, casi inquietante que podían cobrar algunas palabras tomadas al pie de la letra”, dice la autora.

Hablamos de expresiones como “tener los cojones de corbata” (to wear your balls as a necktie) o el arriba mencionado “pollas en vinagre”, que es uno de los favoritos de Guerrier.
“Es verdad que es una expresión muy malsonante, pero en realidad ¡no tiene nada que ver con los genitales masculinos!”, revela. Las “pollas” en cuestión son realmente un tipo de pájaro, también conocido como “gallineta”, que se adoba en algunas partes de España.

Pero incluso fueron a por expresiones con difícil representación en imágenes, como “no tengo el chichi para farolillos”, una frase que fue acuñada por guionistas de televisión, y que a grandes rasgos significa “this is the wrong moment for that” (no es el momento para esto), pero que literalmente dice “my pussy is not in the mood for Chinese lanterns”.
“La verdad es que no vi una manera de ilustrar esto que me convenciese, y eso que le di varias vueltas porque era una expresión que Héloïse quería en el libro”, añade David Sánchez.

Este artículo ha sido publicado originalmente por El País. Leer artículo original de Guillermo Arenas.


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