viernes, 26 de junio de 2015

Ingenieros diseñan tacones de aguja con los que por fin poder caminar.


Cualquiera que haya llevado tacones altos sabrá el particular y horrible dolor que causan como resultado de embutir los pies en la estrechez y forzarlos en un ángulo antinatural, y que causan como poco, ampollas. Pero para muchas de nosotras, el dolor que causan merece la pena por lo estupendos y preciosos que nos quedan.

Pero ahora, un astronauta, un ingeniero, un experto en tecnología portátil y un ortopeda se han unido para crear unos tacones de aguja con los que, aseguran, acabará con la elección entre lo fashion y el confort. Usando nuevos materiales e ingeniería avanzada, han preparado un diseño que reparte la presión de una manera más uniforme alrededor del pie y ayuda a prevenir esas rozaduras o ampollas causadas por los tacones normales.

El equipo, que ha sido reunido por el ejecutivo de Space X, Dolly Singh, ha fundado la empresa Thesis Couture. Singh contó en eldiario The Independent que “la calve fue traducir el problema a un lenguaje interesante para ellos, ya que el diseño de unos tacones puede no resultar demasiado atractivo para este equipo”. En cambio, planteándoles el diseño de una estructura que soporte un segundo objeto, el cual es dinámico y tiene un ángulo de movimiento de 180º, que resulta pertenecer al cuerpo humano, eso, ya empieza a sonar algo interesante para ellos. Tuve que evitar que pareciera un ´problemita cursi´, sino un verdadero reto de ingeniería.

Singh admite que nunca podrá hacer que llevar tacones de aguja sea exactamente igual que llevar zapatillas deportivas, pero cree firmemente que este equipo puede diseñar tacones de aguja tan estables y cómodos, que sean como llevar zapatos de cuña.

Su diseño incluye un soporte de plástico que hace de ´columna vertebral´ del zapato. Habitualmente este soporte está hecho de acero, pero en vez de eso, utilizan un material a la vez fuerte, flexible y ligero, que aporta un soporte adecuado y absorbe mejor la fuerza del impacto al caminar.

Esto significa que cuando la dama permanezca parada, la presión se ejerce sobre la punta del pie, mientras que cuando camina se ejerce sobre el talón, haciendo que se reparta de manera uniforme y reduciendo el impacto un 50% a cada paso, según cuenta Singh a Walker.

El equipo ha acomodado alrededor de esta pieza una espuma aeroespacial llamada poliuretano termoplástico, que sustituye al típico cartón usado en los tacones convencionales. Además, han doblado el grosor del tacón para darle mayor estabilidad.



Los tacones tendrán algo menos de 7.6 cm (3 pulgadas), pero gracias a su estudiado diseño parecerán tener más de 10 cm (4 pulgadas). Singh espera que los primeros zapatos estén listos en unas dos o tres semanas, y la primera edición con carácter limitado saldrá por unos 958$ americanos el par.

Más adelante quieren bajar el precio a unos 300$ y extender esta tecnología a otras marcas.

“Me encataría que de aquí a cinco años todos los tacones sobre la faz de la tierra se hagan como nosotros los hacemos”, afirma Singha The Independent.


Dado el hecho de que la gente en los Estados Unidos se gasta 20 billones de dólares al año en tacones que pueden producir daños permanentes en la rodilla, pie y tendones, el cambio viene con retraso.

Este artículo ha sido publicado originalmente por Science alert. Leer el artículo original de Fiona Mcdonald.

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