Cualquiera que haya llevado tacones altos sabrá el
particular y horrible dolor que causan como resultado de embutir los pies en la
estrechez y forzarlos en un ángulo antinatural, y que causan como poco,
ampollas. Pero para muchas de nosotras, el dolor que causan merece la pena por
lo estupendos y preciosos que nos quedan.
Pero ahora, un astronauta, un ingeniero, un experto en
tecnología portátil y un ortopeda se han unido para crear unos tacones de aguja
con los que, aseguran, acabará con la elección entre lo fashion y el confort.
Usando nuevos materiales e ingeniería avanzada, han preparado un diseño que
reparte la presión de una manera más uniforme alrededor del pie y ayuda a
prevenir esas rozaduras o ampollas causadas por los tacones normales.
El equipo, que ha sido reunido por el ejecutivo de Space X,
Dolly Singh, ha fundado la empresa Thesis Couture. Singh contó en eldiario The Independent que “la calve fue traducir el problema a un lenguaje
interesante para ellos, ya que el diseño de unos tacones puede no resultar
demasiado atractivo para este equipo”. En cambio, planteándoles el diseño de
una estructura que soporte un segundo objeto, el cual es dinámico y tiene un
ángulo de movimiento de 180º, que resulta pertenecer al cuerpo humano, eso, ya
empieza a sonar algo interesante para ellos. Tuve que evitar que pareciera un ´problemita
cursi´, sino un verdadero reto de ingeniería.
Singh admite que nunca podrá hacer que llevar tacones de
aguja sea exactamente igual que llevar zapatillas deportivas, pero cree
firmemente que este equipo puede diseñar tacones de aguja tan estables y
cómodos, que sean como llevar zapatos de cuña.
Su diseño incluye un soporte de plástico que hace de ´columna
vertebral´ del zapato. Habitualmente este soporte está hecho de acero, pero en
vez de eso, utilizan un material a la vez fuerte, flexible y ligero, que aporta
un soporte adecuado y absorbe mejor la fuerza del impacto al caminar.
Esto significa que cuando la dama permanezca parada, la
presión se ejerce sobre la punta del pie, mientras que cuando camina se ejerce
sobre el talón, haciendo que se reparta de manera uniforme y reduciendo el
impacto un 50% a cada paso, según cuenta Singh a Walker.
El equipo ha acomodado alrededor de esta pieza una espuma
aeroespacial llamada poliuretano termoplástico, que sustituye al típico cartón
usado en los tacones convencionales. Además, han doblado el grosor del tacón
para darle mayor estabilidad.
Los tacones tendrán algo menos de 7.6 cm (3 pulgadas), pero gracias
a su estudiado diseño parecerán tener más de 10 cm (4 pulgadas). Singh espera que
los primeros zapatos estén listos en unas dos o tres semanas, y la primera
edición con carácter limitado saldrá por unos 958$ americanos el par.
Más adelante quieren bajar el precio a unos 300$ y extender
esta tecnología a otras marcas.
“Me encataría que de aquí a cinco años todos los tacones
sobre la faz de la tierra se hagan como nosotros los hacemos”, afirma Singha The Independent.
Dado el hecho de que la gente en los Estados Unidos se gasta
20 billones de dólares al año en tacones que pueden producir daños permanentes
en la rodilla, pie y tendones, el cambio viene con retraso.
Este artículo ha sido publicado originalmente por Science alert. Leer el artículo original de Fiona Mcdonald.


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