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| Solo se necesitan unas pocas píldoras de estas. (AP Photo/Seth Wenig) |
Las personas que tratan de dejar de fumar intentan todo lo
que está en su mano, pero la clave de dejarlo podría encontrarse en una droga
ilegal en la mayor parte del mundo. Al menos eso es lo que piensa Matthew
Johnson, de la Johns Hopkins University, después de probar una terapia que tuvo
el doble de éxito que otros métodos.
La droga en cuestión es la psilocibina, sustancia activa presente
en setas alucinógenas. Estudios anteriores que utilizaban psilocibina y LSD
como tratamiento a adicciones, resultaron ser prometedores en las décadas de
los 50 y 60, pero estas drogas salieron de los laboratorios y comenzaron a
popularizarse dentro del grupo de los psicodélicos. Después de esto, su uso fue
criminalizado y su investigación se puso en cuarentena.
Sin embargo, en estos últimos años los científicos han
intentado reabrir la investigación de estas drogas. En 2008, Johnson co-autorizó
las directrices de seguridad humana para promover el estudio de
alucinógenos. Desde entonces, se han realizado más de 460 sesiones que han implicado
el uso de psilocibina en la Johns Hopkins University.
Su éxito más reciente ha sido su programa para dejar de
fumar; un plan de 15 días que se presentó en cuatro sesiones con terapias
cognitivo-conductuales (TCC) y tres sesiones con dosis de psilocibina.
Durante las TCC, los psicólogos pidieron a los fumadores que reflexionaran sobre su adicción. Un aspecto fundamental en esta parte, fue memorizar un mantra que reflejara el motivo por el que querían dejar de fumar.
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| ¿Píldora alucinógena? (AP Photo/Seth Wenig) |
El objetivo es aportar una experiencia mística a los
participantes, en unas condiciones estrictas de seguridad. “Normalmente los
desalentamos a hablar demasiado, porque puede llegar a ser muy fácil dejarse
llevar por las percepciones sensoriales que empiezan a devenirse”, dijo Albert
García-Romeu, un colega de Johnson, para la BBC. “Les animamos a
enfocarse introspectivamente, y es aquí donde se desarrolla gran parte del
trabajo importante”.
Puede sonar un poco bobo, pero en un pequeño estudio
realizado en 2014 se demostró que funciona. En un seguimiento posterior de seis meses, 12
de 15 participantes estuvieron sin fumar al menos una semana. Con esta terapia,
los resultados tuvieron el doble de éxito que otras con la misma finalidad, las
cuales tienen una tasa de éxito del 35%.
Johnson y su equipo no pueden terminar de explicar por qué
funciona esta terapia, pero creen que en el fondo es algo puramente
psicológico. Se sabe que esta droga no afecta a los receptores de la nicotina,
pero no pueden descartar que tenga algunos efectos indirectos.
La psilocibina también ha sido utilizada para tratar a pacientes con ansiedad y cáncer, pero para tener un uso más generalizado,
habría de superar todos los tabús que la rodean antes de situarse cerca de la
principal corriente terapéutica. Un estudio a largo plazo debería orientarse a
la confirmación de fascinantes descubrimientos sobre sus efectos en los
fumadores.
Este artículo ha sido publicado originalmente por Quartz. Leer artículo original de Akshat Rathi.


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